domingo, 20 de noviembre de 2011

El pirata



La goleta estaba escondida entre dos islotes del mar caribeño, a la espera de los barcos con el oro de las indias, los días pasaban en la isla el calor cada día era más angustioso en aquellas lejanas tierras.
El centinela vigilaba desde tierra el paso a lo lejos de posibles presas marítimas, el aburrimiento era palpable en aquellos peñascos perdidos.
Una noche encontró un pequeño cofre en la cueva que estaba situada en la playa y cuando la marea subía el agua la invadía,  recorriendo los secretos ocultos en aquella misteriosa cueva,  lo abrió con mucho cuidado  a la espera de encontrar monedas de oro que alguien hubiera escondido en aquel lugar tan misterioso. La desilusión fue mayúscula  dentro no habían las preciadas monedas de oro que tanto soñaba cada noche el tener en sus manos una fortuna  del preciado metal. En el habían unos escritos, en esos momentos dudo en arrojar aquellos papeles al mar, una imagen fugaz le hizo desistir volvió a cerrar el cofre y lo dejo con todo donde lo encontró. A los dos días una mañana al amanecer entro en la cueva en busca del cofre, estaba  en su lugar secreto y misterioso. Tranquilamente leyó los escritos, el silencio acompañaba las palabras. La leyenda estaba reflejada en aquellos legajos, el mar, una desilusión e imagino las escenas. Recordó que él estaba allí como pirata, aunque esta leyenda no le pertenecía, una mujer escribió aquellas palabras saladas,  las letras se mezclaban en la esperanza  que  descansaba en el cofre del olvido.
Una historia de desamor, su reflejo estaba encerrado en aquella misteriosa cueva caribeña, el sabor amargo de derrota y la sed venganza resonaban, los aullidos del mar era patente que alguien habitaba entre las almas del purgatorio donde se escondía la leyenda que no quería que fuera olvidada.
Misterios de la vida del pirata, el culpable estaba en la goleta.
El hombre cruel que marco la vida de la jovenzuela en las calles de la Habana era el capitán pirata, un malvado escocés que nació del desamor y se estaba vengando de una preciosa mujer de ébano y cuenta la leyenda que la mujer pago unas monedas de oro a una bruja de la ciudad como venganza . Una noche apareció en la cueva del misterio, él sin saber nada fue a rescatar el cofre que había escondido,  ella le estaba esperando, con una sonrisa le dio la bienvenida ante el estupor de él,  lo beso y dicen los viejos lobos de mar que nadie sabe que paso, él desapareció con los misterios de la cueva, ella paseaba radiantemente por el malecón de la Habana cada vez que subía la marea. Las olas enloquecían entre sus vestidos negros, la tormenta era el sonido de sus risas aullando en toda la bahía. El tiempos se congelaba en la Habana los barcos de piratas maldecían los hechizos de brujería que se posaba entre sus astillas y mástiles en el mar caribeño se perdían  sus aguas a la deriva.
Era conocida como la Bruja del Malecón.
No se sabe si es una leyenda o una historia, lo único que todos cuentan que ella, era una hechicera del amor, vivió muchos años en el malecón con su piel de ébano provocaba las tormentas en la isla misterio quedo en el cofre para siempre aguardado en el mismo sitio donde los aullidos del purgatorio sucumben en aquel islote y dentro de la cueva, muchas noches comentaba algún embustero que el pirata que dormía  con el cofre en sus manos, la marea nunca entraba si esta allí. Misterios de la vida de la bruja del malecón nadie la conoce y todos hablan de ella las noches de tormenta cuando los más viejos comentan que les contaron que era todo hermosura en su rostro, finura en su cuerpo.


2 comentarios:

pluvisca dijo...

Hermosa historia llena de magia

Siempre las leyendas tiene algo de verdad ¿no?

Besos

Merche dijo...

Los Misterios de la vida .... Bonito relato..