lunes, 24 de agosto de 2015

Cada día es diferente


Días de paso, aves matutinas, transeúntes anónimos, pueblan las calles de la vieja y maltrecha España.
Damas de olvido se anuncian por la red, amor de bajo precio, tiempo difíciles para los corazones de bajo coste. Parlanchines en las emisoras, voces sin rumbo, todos saben la receta y nadie acierta en esta crisis.
Hombres y mujeres  sufren los efectos secundarios de los antidepresivos, que recetan los médicos de bata blanca y mirada fría, nadie puede conciliar el sueño, las mesitas de noche se llenan de pastillas.
Jueces y abogados, resuelven pensiones compartidas entre desolación de los niños, que nadie les da voz y voto, del desconcierto de sus padres, en sus discusiones constantes.
 Los claxon son los reyes de las calles de la ciudad es hora punta, el semáforo en rojo, el anciano de paso lento y sosegado que le cuesta cruzar el paso de peatones. Todos tienen prisa, para llegar al destino de los delirios.
Escuelas repletas de niños que a la salida les esperan los jubilados, con el carro y la merienda, aulas multicolores de la España tricolor.
La cae la noche, hay tormentas en los pisos, no llegan a fin de mes, por muchos números que hagan, siempre hay un aviso de un pago inesperado.
La ciudad comienza apagar las luces, los malos buscaran la oscuridad, las sirenas suenan al fondo, todos corren a esconderse, los antros viejos de la ciudad huelen a vómitos y alcohol.
Cada día es diferente, en cambio muchos se repiten, el mismo guión, los mismos protagonistas, lo único que cambia es la hoja del almanaque.


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