jueves, 30 de junio de 2011

El fraile


El libro silencioso descansaba sobre la vieja mesita de noche del joven fraile en la modesta e humilde estancia de retiro, acompañado en la pared por el crucifijo en el cabezal del camastro. Cada tarde en la hora del reposo, el libro deslizaba entre sus dedos acompañado de algún triste pájaro que se asomaba a la repisa de la ventana.
Las paginas escritas con una hermosa caligrafía, trazos perfectos en los que se divisaba el paisaje descrito con una precisión casi perfecta, buceaba entre las frases y párrafos que habitaban en el silencio de sus paginas.
El libro silencioso permanecía en aquella humilde estancia desde dos siglos posteriores, cada fraile que había habitado en la habitación, cuidaba con un esmero infinito las paginas del libro.
Que tenia este libro tan preciado, que secretos reposaban en sus paginas, que tenia de especial aquel libro. Todo fraile que pasaba por esta humilde e austera habitación bebía de la fuente de sabiduría que allí manaba y nadie preciaba en comentar nada a otro compañero las fuentes de este extraño e hermoso libro que se acomodo en la mesa de noche, es más por precaución lo guardaban en el cajón de la mesa.
El joven fraile leía cada tarde el silencioso libro de los misterios de la vida comprendiendo el significado de cada secreto.
La vida es un pequeño misterio.
Lo fascinante para uno, para otro en una simpleza o una vulgaridad.
El secreto del libro, era guardar silencio de los secretos.
Cosa muy difícil en esta vida.
Lección del silencio.
El secreto.
El libro silencioso.

2 comentarios:

pluvisca dijo...

Y tanto que es difícil, los humanos somos como cotorrillas que no podemos aguantar el guardar las cosas dentro.

Que maravilla de lugar el que describes, con silencio y seguro que respirando serenidad y sosiego

Un abrazo

AdR dijo...

De buena gana le echaba una ojeada a ese libro para perderme en él, aunque sea para siempre.

Lo has reflejado muy bien, con pausa y silencios intercalados.

Abrazos