lunes, 13 de junio de 2011

Nada es igual


Escribo desde la imperfección en la mesa de un colegial holgazán en cual la vieja madera esta llena estupidos escritos desde la desazón de los años e aburrimiento de los alumnos colegiales que deambularon por ella.
Recuerdos que se diluyen en paisajes en blanco y negro entre los matices de viejas décadas. Gotas huérfanas que violentamente chocan contra el suelo entre un charco de dudas. Divagaciones que un día tuvieron el resplandecer de los días de mi juventud, hoy solo son notas perdidas en cualquier partitura amarillenta de solfeo. Observaciones que anotaba en mi mente pasaron al olvido de los meses y años cuando suenan las doce campanadas del último día del año ante el algarabía del gentío medio ebrio. Luces convertidas en sombras, extraños que un día fueron conocidos. Jóvenes amigos de la juventud que creía eterna, con el paso de las décadas son verdaderos desconocidos. Transeúntes en mi adolescencia ignorados por inocencia hoy son compañeros en este viaje con distintas paradas.
Trabajadores que confunden el trabajo con la corrupción, acomodados que pasan a ser holgazanes, amables en sus casas y en su entorno, que pasan a ser ogros detrás del sillón presidencial.
Paisajes coloreados convertidos en blanco y negro en el tiempo en ciudades de paso. Hermosos violinistas en la plaza mayor deleitando a todo turista curioso del ruido infernal del claxon de los coches, acelerones y frenazos.
Nada es como fue.
Aquel sentido se convierte en sin sentido.
Lo ajeno en propio, la herencia en guerras, la ambición en obsesión, el poeta en hambriento y lo más triste el menú en antidepresivos.

1 comentario:

pluvisca dijo...

Siempre suele ocurrir que lo pasado lo recordamos con más cariño, tal vez porque no teniamos el corazón dañado como lo tenemos ahora al haber descubierto como son los humanos...

Un abrazo