miércoles, 14 de marzo de 2012

Cuentacuentos




Sigo el compás del reloj segundo a segundo, minuto a minuto siguiendo tus bellas historias que un día me contaste. Días de luz e imaginación, noches de sueños fantásticos, hoy aquí en este escenario, las luces me acompañan en esta divertida narración. Soy contador de cuentos fascinantes y aquí me convierto en la magia de las palabras subrayando con mis gestos y sobre todo mi corazón entregado a esta hermosa afición de los sueños.
Desde aquí puedo ver la caras expectantes de los jóvenes escuchantes, atento a sus ojos  comienzo por la divertida travesía de contar un cuento, ellos sin ningún prepucio ninguno siguen el paso de los minutos de mi reloj desde la inocencia de sus hermosos y benditos corazones.
La imaginación vuela por sus cabezas ante la luz de este teatro de los sueños convertido en un grandioso reloj que sigue el compás de los segundos que ellos marcan entre sus sueños fantásticos.
Mi voz comienza; érase una vez .
Las manos del joven pianista que me acompaña se deslizan entre las teclas buscando suavemente el compás del reloj entre las notas del solfeo.
Érase una vez que la imaginación se convirtió en un viejo reloj que nunca había dado las doce campanas, sus lagrimas eran constantes cada medianoche.
Cada cual que imagine el cuento de medianoche.

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