domingo, 21 de agosto de 2016

Tristes, tristes vidas

Gente que miente, no sabe hacer otra cosa. Gente que envidia porque son hijos del odio y del rencor. Gente y más gente que sueña con una Primitiva, y mandar a su jefe a la mierda, porque su triste vida de pelota cada día le consume en sus entrañas. Todos los lunes entran en la oficina en silencio y resignación,  enamorados de la chica morena y ojos azabache, todos detrás cotillean que es la amante del jefe. Con cara de asustados cuando el jefe los llama, pero a sus amigos les dicen que trabajan en la calle Serrano, es verdad, sonrisa falsa se presentan a su Dios, el Puto Amo les chilla y les humilla verbalmente, ellos sueñan en mandar a galeras al jefe, mienten, siguen mintiendo, como hijos del odio y rencor viven en frustración la vida de ejecutivo, porque todo tiene un precio, vivir en una vida de mentira y apariencia.
La vida de los pelotas para bien y para mal, siguen soñando con la amante del jefe, entre odio y rencor.
Tristes, tristes vidas.
De hipoteca y resignación.
Letras y delirios.

Corbata y rolex.
Cruceros y poder.
Pelotas y sumisos.

Tristes, tristes vidas.

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